lunes, 6 de noviembre de 2017

Conversación con Antonio Bolívar

En relación con el currículum (desde un punto de vista educativo) y todos los aspectos que engloban el mismo, quería hacer una serie de apuntes.
Haber trabajado el currículum educativo desde un punto de vista tan diferente me ha hecho plantearme algunas carencias que se tienen con respecto a la educación de hoy en día. A menos que se trate de un colegio muy innovador, inclusivo y que siga a la perfección la definición de lo que hoy podría catalogarse como “colegio ideal”, en la mayoría de centros se trabaja etiquetándolo, separando los contenidos de una materia y otra, trabajando las competencias de un modo algo más inclusivo pero siempre centrándonos en matemáticas, lengua o ciencias. Sin embargo, como dijo Bolívar, hay que reorganizarlo acorde a qué puede entender cada alumno en una etapa u otra. Tomar como base los contenidos pero no por la valía que tienen en sí mismos, sino por la posibilidad de extrapolarlos a otros contextos, emplearlos en función de unos objetivos o proyectos. Además, no deberían estar descritos en base a las pruebas externas que se proponen en tercero y sexto de Educación Primaria. Esto me lleva a querer saber más sobre modelos más innovadores y ejemplos de cómo los centros llevan a cabo una enseñanza mucho más competencial que conceptual.
Ahondando en el tema de los contenidos, podría comprenderse la innovación educativa como un modelo en que estos no sean los “reyes de la pista”; sino que dejen paso a las competencias, a ese “saber hacer” y “saber hacer bien”; sin olvidar que el aprendizaje es un proceso continuo y que los maestros tienen la función, entre otras, de sembrar la curiosidad en los alumnos y que aprendan a aprender. El problema es que, cuando se intenta trabajar de esta manera, dándoles un papel protagonista a las competencias y empleando los contenidos como un medio más que como un fin, siempre hay alguien  que se encarga de darles el rol que han tenido tradicionalmente.  Nos encontramos ante la tesitura de enseñar como se lleva haciendo desde el siglo XIX, sin partir el conocimiento y dotando de importancia a las especialidades de cada docente; o hacer un aprendizaje multidisciplinar, en que se aprenda de todo en varios contextos y atendiendo a las necesidades de los alumnos; enseñándolos a moverse en la sociedad de la información en que vivimos. Pero sin olvidar que no se puede ser competente si no se sabe nada. (…)La competencia significa que uno conoce un campo. Y se necesita unos conocimientos conceptuales para saber moverse en él. (…) Cómo se emplea ese conocimiento para resolver determinados problemas de ese ámbito. Un “saber hacer” (Bolívar).
Teniendo en cuenta estos temas señalados, siendo estos los que más me han hecho pensar desde que comenzamos con este primero coloquio, diría que la mejor práctica a llevar a cabo sería idear un modelo interdisciplinar en que se trabaje en colaboración con todos los docentes, de manera que los contenidos a enseñar en lo que sería lengua tengan relación con los de matemáticas y estos, a su vez, con inglés… de manera que, situándonos por ejemplo en un 1º de Educación Primaria, se les fueran exponiendo a los niños todos los contenidos y competencias, interdisciplinarmente. Sería recomendable conocer los gustos e intereses característicos de alumnos de 6 años para utilizarlos como hilo conductor y favorecer así el tema de la atención y sembrar el gusto por atender y la motivación en los más pequeños. 

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