¿Proyecto educativo innovador o Aprendizaje Basado en
Proyectos? Este es el gran dilema de este reto.
Pensando los pros y contras de cada uno y teniendo
en cuenta el grado de involucración (a nivel escolar) que ambos requieren, me
he decantado por un Aprendizaje Basado en Proyectos. Pero… ¿qué es el ABP? Para
saber un poquito más sobre ello, puedes consultar estas páginas:
Una vez concretado qué es, he diseñado uno para los alumnos
de 4º de Primaria de un centro: estos alumnos desarrollarán un cuento para sus
compañeros de curso, utilizando la herramienta de StoryJumper, de modo que tengan que resolver algún reto u operación
matemática al terminar un capítulo para poder empezar el siguiente. La temática
del cuento la elegirán los propios alumnos pero tiene que estar relacionada con
un contenido o tema de alguna materia del curso. Este será el objetivo a
trabajar y el proyecto en sí, pero no podemos olvidarnos que estamos tratando
con niños; para lo cual es muy importante contar con su motivación e interés en
el tema a trabajar (ver referencias en: La
motivación en el aula https://escuelaconcerebro.wordpress.com/2012/05/09/la-motivacion-en-el-aula/
; La motivación escolar: siete etapas
clave https://escuelaconcerebro.wordpress.com/2014/09/18/la-motivacion-escolar-siete-etapas-clave/
; El Efecto Pigmalión https://escuelaconcerebro.wordpress.com/2012/11/11/efecto-pigmalion-el-profesor-es-el-instrumento-didactico-mas-potente/
). Por ello, se les lanzará un desafío, para poner a punto su creatividad e
imaginación. Se les planteará que a final de curso va a ir un escritor al
colegio a presentarles su nuevo libro y les ha lanzado el reto de si serían
capaces de crear un libro “digno” de competir con el suyo y, en el colegio, han
decidido trasmitir tal reto a los alumnos de 4º E. Primaria.
Ahora que el desafío ya está planteado, ¡tocaría hacerlo
realidad! Para ello, es imprescindible diseña una secuenciación de tareas para
la consecución del mismo; la cual sería:
1. Elegir el cuento--> temática, personajes, estructura.
2. Dividir la clase y asignar capítulos a cada unoà llegar a un consenso
sobre cómo es el principio y final de cada capítulo para que haya un hilo
conductor en la historio y aclarar que tienen vía libre en el cuerpo de cada
uno para dejar volar su imaginación.
3. Familiarizarse y aprender a usar el StoryJumper.
4. Organizar los roles de cada equipoà decidir quién es el
editor, escrito, ilustrador…
5. Crear de cada capítulo y diseñar los retos
matemáticos del final de capítulo.
6. Comprobar si los retos son asequibles por el
resto de compañeros (ni muy difícil ni muy fácil).
7. Unión y puesta en común.
8. Evaluación y corrección como gran grupo.
9. Difusión.
10. Valoración de la experiencia y reflexión de la
mismaà
evaluar qué hemos aprendido y cómo podría mejorarse.
Con las secuencias de acción establecidas, hay que conocer
qué competencias clave, dictadas por la LOMCE, se están trabajando con este
proyecto:
· Competencia en comunicación lingüística.
· Competencia matemática y competencia básica en ciencia y tecnología.
· Competencia digital.
· Competencia de aprender a aprender.
· Sentido de la iniciativa y espíritu emprendedor.
· Competencias sociales y cívicas.
Sin dejar de lado la legislación, hay que esclarecer que es
un proyecto llevado a cabo dentro de un centro escolar y, como tal, no está
nada desvinculado del currículum obligatorio: los alumnos están trabajando
competencias además de contenidos de la LOMCE en relación con la lengua
(expresión escrita, oral…), matemáticas (gracias a os retos del final de
capítulo) y de historia, ciencias, música… (acorde a la temática general del
cuento en sí).
El diseño de proyectos puede hacerse con varios materiales.
El canvas http://conecta13.com/canvas/
es uno de ellos y manda hablar de recursos y herramientas TIC. Como queda
patente en la descripción del ABP, el soporto en que se va a desarrollar el
cuento es StoryJumper; una página web que permite hacer libros en versión
digital pero muy parecido a un libro físico: https://www.storyjumper.com/.
Esto proyecto, como cualquier otra actividad que se hace en
un centro escolar, tiene como objetivo que los alumnos aprendan algo: ya sea de
un ámbito o de otro, pero aprender. Y para comprobar si este aprendizaje se ha
dado, lo primero sería darles la oportunidad de mostrarlo, de opinar sobre el
proyecto realizado y, como alumnos, den feedback de sus impresiones, propuestas
de mejora e interacción y participación de sus compañeros de equipo y del gran
grupo. Del mismo modo, el profesor también evaluaría la consecución de los
objetivos planteados y la involucración de cada niño. Para ello, a los alumnos
se les pasaría un cuestionario mucho más abierto en que puedas expresar lo que
quieran, mientras que los profesores tendrían una rúbrica de entrada única en
que estaría pre-fijado qué significa cumplir con unos ítems a evaluar, u otros;
con opción de dar retroalimentación positiva y de posible mejora, haciéndoles
llegar a los alumnos qué es lo que han conseguido muy bien e incluso por encima
de la media o cómo conseguir mejorar en lo que están menos bien. De esta forma,
no se limitaría a una nota numérica, sino que se les explicaría cómo mejorar y
qué está tan bien que deben mantener siempre igual.
Con todos estos puntos concretados, solo faltaría encontrar
el contexto real en que llevarlo a la práctica y ¡ponerse manos a la obra!
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